18 de diciembre de 2016

Borderline.


¿De donde viene ese miedo irracional a las letras? La vida pasa y de repente ya no puedo escribir. Me paralizo y mi estómago da vueltas en espiral, como queriendo vomitar mis demonios.
Lucha y huida. Adrenalina. Transpiración. Sed de vivir. Visiones futuras sobre la destrucción de las grandes alamedas. Mi cerebro se cae a pedazos. Ya no me queda piel en las manos. Mis muñecas son prueba irrefutable de todo lo que he intentado. Mantenerme. Saltar. Respirar. Podría estar muerta en un segundo. Tal vez nací rota y todos estos años son la agonía para saltar firme.
Ambivalente. Pasado y futuro. Miedo. Fracaso para no caer cuando todo esté construido en el cristal de mis expectativas. Prefiero idealizar sobre el piso de mi cuarto que formar relaciones con quienes me rodean.
Los libros y psiquiatras dicen que estoy siempre al borde. ¿Cómo negar lo irrefutable?
Puedo estar muerta en cualquier segundo. Mi cuerpo puede aguantar una caída más. Pero para ese entonces, mis hilos estarán rotos. Tal vez ya no seré un títere mas. Tal vez me espere el fuego y los lamentos. Pero al menos tendré por una vez, algo seguro.