4 de octubre de 2012

Paranoia.

Juro que mi teoría es cierta. No es que lo haya pensado de un momento a otro, no. Soy un tipo tranquilo, de estatura promedio, coeficiente intelectual un poco mayor al promedio, extrovertido cuando estoy solo, amante de la lectura y observar insectos. No es que sea loco, no. Aseguro totalmente mi sano juicio. Pero, he notado la reacción de la gente cuando me encuentro callado. Iré sin rodeos e iré al grano, he pensado constantemente que he vivido engañado toda mi vida. Que soy un ser extraño, con un síndrome de algún nombre científico raro y que mis genes quizás están alterados. El punto, es que lo veo en sus caras, ¡Todo el mundo puede escuchar mis pensamientos! Sí, lo puedo asegurar, no se como sucede, pero puedo estar tranquilamente escuchando a mi familia hablar, a mis compañeros de instituto, y de repente, ya de costumbre, comienzo a pensar, que todo el mundo escucha mis más profundos pensamientos. Los he observado a cada uno con la mayor delicadeza. Puedo observar sus risas cuando me quedo en silencio, como me miran, como sus oídos se agudizan solo para escuchar mejor lo que pienso. Puedo ver en este pequeño pueblo en el que vivo y todos se conocen, como son sus gestos al verme pasar, no lo soporto... Intento no provocar el más mínimo movimiento en mi lengua y frenar cualquier tipo de vibración en mis cuerdas vocales, entonces comienzo a gritar en mi interior. Puedo escuchar voces que me dicen:
-¡Ellos te ven como un bicho raro!- o -¡No puedes pensar tranquilo,  todos te escuchan y se burlan cuando te vas!
No puedo comer tranquilo, no puedo estar jodidamente en paz. Ellos saben todo lo que mis neuronas y mi interior me hace pensar. Tal vez saben todos mis secretos. Ya no puedo vivir, transpiro todo el tiempo, mi pulso se acelera a cada instante cuando veo sus caras tranquilas, inquietas. No soporto cuando se rien, porque se ríen de mí. Los odio, me producen tal encono que las voces que he comenzado a sentir también lo sienten por ellos.
Me dige mil veces a mi mismo -¡No lo hagas! no tienen la culpa de escucharte, no. Pero las voces en mi interior me llevaron a esto. Bueno, creo que todos tienen la culpa ¡No puedo pensar en paz, joder!
Me dirigí a la cocina en la celebración de la boda de la vieja Esmeralda con mi profesor de Francés y con mucho cuidado, en cada comida, en todo alimento puse vidrio molido. Mientras hacían el brindis, me aseguré que todas las puertas y pasillos tuvieran un finísimo hilo, capaz de cortar en dos un palo de madera con solo rozarlo. Por último, mientras todo el mundo comía, reía, y porqué no intuir, hablaban de mis pensamientos, en cada rincón de la casona en que mi familia, y cada persona de este pueblucho estaban, volqué gasolina, litros y litros. Cerré todas las puertas, impidiendo cualquier esfuerzo de salida. Prendí un fósforo y una agradable sinfonía llegaba a mis oídos. Podía escuchar los gritos desesperados, los llantos y las plegarias de las viejas del pueblo. Todo el mundo desgarraba sus cuerdas vocales gritando. ¡Qué formidable!. Desde una ventana se veían los rostros de algunas personas, entre ellos mi hermano y dos primos. Sentían como el vidrio molido cortaba su estómago y contaminaba la sangre. Como sus rostros se deformaban gritando y pidiendo auxilio ¡Bella imagen!. Vi también un par de idiotas descuartizados por intentar cruzar por un pasillo ¡que tontos!.
En fin, poco a poco las llamas fueron apagando las voces, hasta que dejaron de arder y una paz infinita había en el jodido pueblo. Me encontraba tranquilo, mis pensamientos y yo. Por fin puedo disfrutar la maravilla de pensar sin ver el rostro de la gente al escucharme aun sin hablar. Ellos tuvieron la culpa, ellos me escuchaban.
¡Que formidable se siente, entrar en equilibrio y poder pensar!

6 comentarios:

  1. Por dios me quede sin habla, y no podia dejar de leer, hubiera leido un libro entero de esa historia <3

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  2. Me encanto la historia♥
    Tenia mucho si pasar, lo siento la escuela me consume.
    Me encanta tu blog, un beso enorme.

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. muy bueno!!
    Callar a ese pueblo sería como callar a las voces de la mente, a la mente misma. No sé si el mensaje principal del relato es este, o algo parecido. Es la idea que me quedó.
    Tal vez seas realmente un bicho raro que escribe relatos sanguinarios... ajajaja ;)
    Me encantó!!
    Saludosss!!

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  5. Es terrible!!! parece un cuento de Poe... me encanta!! me enamoré y a la vez me horroricé del relato! en fin, te sigo! n.n un beso!!

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